Sierra Mágina demuestra que la calidad es la mejor estrategia para competir en el mercado del AOVE
En un momento en el que el sector del aceite de oliva busca fórmulas para ganar valor añadido y diferenciarse en el mercado, la Denominación de Origen Protegida Sierra Mágina vuelve a ofrecer un ejemplo de cómo la apuesta por la calidad puede traducirse en reconocimiento internacional. La campaña 2025/26 se ha saldado con 40 distinciones para sus aceites y con cuatro cooperativas situadas entre las cien mejores almazaras del mundo, unos resultados que reflejan una estrategia sostenida durante años más que un éxito puntual.
La calidad comienza mucho antes de la almazara
Hablar de los reconocimientos obtenidos por Sierra Mágina es hablar también del trabajo desarrollado en el campo. La selección de la aceituna, la recolección temprana, la rapidez en la molturación y la conservación del aceite son algunos de los pilares sobre los que la denominación ha construido un modelo orientado a la obtención de aceites de alto valor añadido.
Esta forma de trabajar ha permitido que numerosas marcas de la comarca vuelvan a destacar en concursos internacionales y guías de referencia, consolidando el prestigio de los aceites amparados por la DOP.
Competir por valor y no por volumen
Los resultados cobran especial relevancia porque llegan tras una campaña de menor producción de aceituna. Pese a ello, las almazaras inscritas alcanzaron una producción récord de 150.000 kilos de aceite de oliva virgen extra de cosecha temprana, una cifra que confirma la creciente apuesta por los aceites premium frente a estrategias basadas únicamente en el volumen.
En paralelo, cuatro cooperativas de la denominación han logrado situarse entre las cien mejores almazaras del mundo, un reconocimiento que evidencia la capacidad del olivar tradicional de Sierra Mágina para competir en los mercados internacionales cuando la diferenciación se fundamenta en la excelencia.
Un modelo que gana peso en el sector oleícola
Más allá de los premios obtenidos por cada marca, la evolución de Sierra Mágina refleja una tendencia que se extiende por buena parte del sector: la rentabilidad del aceite de oliva pasa cada vez más por la calidad certificada, la diferenciación y la construcción de marca.
En este contexto, la experiencia de la denominación jiennense pone de manifiesto que la combinación de innovación, rigor técnico y valorización del origen continúa siendo una de las vías más eficaces para reforzar la competitividad del aceite de oliva virgen extra español en los mercados nacionales e internacionales.



